jueves, 9 de julio de 2026

Escritura hipnagógica y cronotipos



Siguiendo las indicaciones de un amigo de toda la vida, muy metido desde hace tiempo en conocimientos y prácticas más espirituales y menos pragmáticas (dejó Telecos a media carerra y ahora da talleres de "Cuento Maestro", "Acompañamiento en el Duelo" y demás), me decidí a escribir por las mañanas según las indicaciones de la autora Julia Cameron.

Me refiero al libro "El Camino del Artista".

¿Y esto de qué va? Bien, explico MUY resumido.

Recién te despiertas, cojes tu libreta de sueños o similar y escribes 3 páginas a mano, de lo primero que se te pase por la cabeza, sin filtros, sin juicios.
La idea es vaciar la mente para limpiar el ruido (que aún no sé a qué se refiere con "ruido") y dejar salir tu creatividad.

Se trata de dejar salir al artista creativo que hay en tí. Al autor literario universal que se supone que TODOS somos (aish, ya vamos mal).

Bien, probemos.


# Escrito HIP20250505 #

"Cuando las campanas resonaron a mediodía, sólo se oyó el graznido de un cuervo, después, el silencio más absoluto en el pueblo. Ni niños jugando, ni el rumor del mercado o el traqueteo de los carromatos tirados por caballos, ni ningún "agua va!".
El cuervo aleteó hasta la achaparrada torre del campanario y desde allí observó la enorme columna de polvo que se acercaba.

Se acercaba con rapidez.

Estruendo.

Al poco ya podían verse los primeros búntalos, con sus grandes cabezas triangulares y las enormes cinco astas cuneiformes.

Atravesaron el pueblo como una riada polvorienta de máquinas de destrucción. No importaban cercas, paredes o carros, no desviaron su carrera ante ningún obstáculo.
Algunos murieron en el acto al estamparse contra estructuras más resistentes, como la fuente de la plaza o los gruesos muros de la iglesia.

El cuervo alzó el vuelo pero no graznó. Sobrevoló la manada de búntalos presos del pánico hacia lo que les perseguía."

# FIN Escrito HIP20250505 #


Y hasta aquí llegué. ¿Tres páginas? ¿Recién levantado que no sé ni cómo me llamo? Mira Julia, yo no funciono así. Que soy cronotipo vespertino. Y lo sé mucho antes de que existiera el concepto de "cronotipo vespertino" (cómo nos gustan los palabros ¿eh?)

A finales de lo 80, principios de los 90, SALVAT publicó una colección maravillosa de libros científicos de varios ámbitos, y por casa rondaban algunos. 
Recuerdo haber leído "Dormir y soñar. La mitad nocturna de nuestras vidas", escrito por el autor alemán Dieter E. Zimmer.

Ahí me quedó muy claro que no era un bicho tan raro, y que como otros millones de personas, mi cerebro se despierta bajo mínimos, sin batería. Vamos, que a duras penas suelto un gruñido de buenos días mientras me arrastro al baño, y me molestan ruidos, chácharas y cualquier otro "input" hasta bien pasada una hora. Bueno, no solo me molesta, es que no lo proceso. Y no, no es resaca psicológica, es que soy "cronotipo vespertino", vale.

Otras personas son todo lo contrario: se levantan de la cama con un salto, ponen la radio, te cuentan todo lo que han soñado mientras revisan y responden whassaps haciendo el pino-puente, y encima te escriben las 3 malditas páginas del Camino del Artista antes de que la Nespresso haya escupido su primer maldito café (me pregunto para qué lo necesitan).

Oye, que cada uno es como es. Lo que a unos les puede funcionar a otros nos resulta inútil o incluso molesto. Que en realidad todos somos diferentes. Y esto parece que cuesta aceptar hoy en día, en el mundo de la igualdad y el pensamiento único.

En fin, que quien quiera probar las técnicas de "El Camino del Artista", tenga claro que si sus párrafos parecen escritos por un infante de 3 años montado en una montaña rusa, no hay que preocuparse: eres "cronotipo vespertido".

¡Bienvenido al club!

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