ALERTA: humor bajo 😤
A finales de este julio asistí en Algorta a las segundas nupcias de uno de mis primos. Me daba una pereza infinita tener que ir.
La pereza ya no era sólo por el viaje, maletas, las comidas, dormir fuera, socializar con gente que no me importa un carajo, o que la boda atufase a paripé de post-quinceañeros enchochados (que lo fue) y que intuyo no durará mucho; por enésima vez. Era un poco más por mi ego gruñón, disfrazado de diablillo sobre mi hombro izquierdo, susurrando: “¿para qué te esfuerzas y dedicas tu tiempo, tu energía y tu dinero?” ¿cuándo ha sido la última vez que nuestros queridos primos hermanos del norte han venido a Barcelona a saludar? ¿décadas? Ni para el entierro de tu padre hace 2 años.”
Cierto.
Allí les encanta presumir de sus primos de Barcelona, pero ni un whassap por mi cumpleaños, oye.
“Quid pro quo”, primos, es lo que me pedía el cuerpo.
Y, además, tal y como estaban las cosas por casa, no era el mejor momento, la verdad.
La más lista aquí fue mi hermana pequeña (ya acostumbra) que dijo que “nanais” desde un principio y que “ya les llamaré pare felicitarles, si eso”.
Pero bueno, sabiendo la ilusión que le hace siempre a mi madre volver a su tierra, y convenciéndome de que estaría bien estrechar lazos familiares con mi única familia, hice un esfuerzo por cambiar mi estado anímico y para allá que fuimos.
Aquí haré un salto para ahorrar el horror que fue la primera noche en Bilbao. Tanto, que tenía la firme intención de coger el coche a primera hora de la mañana y volverme a casa, y allí os quedáis. Duro. Lo dejo para otro momento y otro humor, donde seguro sale otra batallita divertida, pero aún está reciente y de momento quema demasiado para reírme.
Al caso, ¿a qué viene tanta introducción? Para que tengamos el contexto de mi estado de humor aquel día.
💕💕💕
Sábado a las 13 horas en el ayuntamiento de Getxo.
Gente guapi haciéndose fotos con lo móviles fuera del ayuntamiento. Pétalos por el suelo. Nada de arroz que “¡ensucia!”. Eran de la boda previa.
Mi gente guapi esperando a que nos dejasen pasar. Todos mezclados.
Churrera matrimonial.
Un bedel nos hace pasar y nos “da instrucciones” de cómo proceder, como un azafato de vuelo aburrido ya de repetir mil veces la misma cantinela. Vale, que sí, que no somos críos joder.
El caso es que una vez en el salón, la musiquita (que no encajó con la entrada de la novia y luego se quejaron) y los buenismos sociales y maritales de igualdad, de derechos y de deberes de los cónyuges, la concejala del PNV me los casa en menos que canta un gallo. Y para rellenar algo más el tiempo del evento (imagino), va la tipa y nos suelta:
- Y ahora voy a leer un poema de Jorge Luis Borges que nos gusta mucho, y que nos hace reflexionar sobre este maravilloso viaje que es la vida.
INSTANTES
“Si pudiera vivir nuevamente mi vida.
En la próxima, trataría de cometer más errores.
No intentaría ser tan perfecto, me relajaría más.
Sería más tonto de lo que he sido,
de hecho, tomaría muy pocas cosas con seriedad.
Sería menos higiénico, correría más riesgos.
Haría más viajes, contemplaría más atardeceres.
Subiría más montañas, nadaría más ríos.
Iría a más lugares donde nunca he ido.
Comería más helados y menos habas.
Tendría más problemas reales y menos imaginarios.
Yo fui una de esas personas que vivió sensata y prolíficamente
cada minuto de su vida.
Claro que tuve momentos de alegría, pero si pudiese volver atrás,
trataría de tener solamente buenos momentos.
Por si no lo saben, de eso está hecha la vida, solo de momentos.
No te pierdas el ahora.
Yo era uno de esos que nunca iba a ninguna parte, sin un termómetro,
una bolsa de agua caliente, un paraguas y un paracaídas.
Si pudiese volver a vivir, viajaría más liviano.
Si pudiera volver a vivir, comenzaría a andar descalzo a principios de la primavera y seguirá así hasta concluir el otoño.
Daría más vueltas en calesita, contemplaría más amaneceres y jugaría con niños.
Si tuviera otra vez la vida por delante.
Pero ya ven, tengo 85 años y sé que me estoy muriendo.”
✋ AVISO: si este empalagoso “poema” te ha removido algo, te ha hecho reflexionar de lo efímero de nuestra existencia, de las palabras no dichas, de los abrazos no dados, o incluso te ha emocionado, deja de leer ya. Este es tu final. Como en “La Princesa Prometida”, una historia termina bien o mal dependiendo de cuándo dejes de contarla.
Te quedas con el poemita de Borges y a dormir con una sonrisa triste y buenas intenciones, de las que te habrás olvidado al despertar.
FIN.
¿No?
¿Quieres seguir?
Vale.
Igual en otro momento no hubiese hecho ni caso a todo lo que no encajaba en el supuesto poema. Pero mi mente estaba en modo crítico desatado, y eso de la higiene, el helado y el paracaídas me había rechinado bastante. Que no soy un erudito de Borges, pero hombre, aquí había algo raro.
Con sólo un par de consultas en Google encontré la explicación.
Bogues nunca escribió ese poema. De hecho, no es un poema. Es el ensayo humorístico “I'd Pick More Daisies" que el ilustrador norteamericano Don Herold escribió en 1931 y que se publicó en el “Readers Digest” en 1953, revisado por él mismo.
Por azares del destino y la manipulación de alguna que otra mente excesivamente almibarada, se había convertido en un poema melancólico y reflexivo escrito por el maestro argentino, supongo que para darle empaque.
Lo dicho; ensayo humorístico.
Para pillarle el punto sarcástico al texto, habría que conocer las manías de Herold, un tipo prudente y ultra-organizado, con una ansiedad patológica a lo inesperado, que le hacía viajar excesivamente preparado y al que aterrorizaba la idea de enfermar a través de bacterias o virus, de ahí su trastorno obsesivo-compulsivo por la higiene.
Al parecer el tipo era bastante particular, y al menos tenía la madurez de reírse de sí mismo.
Aquí dejo tal cual, la versión publicada en el “Reader’s Digest” en 1953, versión extendida de su reflexión original de poco menos que dos párrafos:
“Of course, you can't unfry an egg, but there is no law against thinking about it.
If I had my life to live over, I would try to make more mistakes. I would relax. I would be sillier than I have been this trip. I know of very few things that I would take seriously. I would be less hygienic. I would go more places. I would climb more mountains and swim more rivers. I would eat more ice cream and less bran.
I would have more actual troubles and fewer imaginary troubles. You see, I have been one of those fellows who live prudently and sanely, hour after hour, day after day. Oh, I have had my moments. But if I had it to do over again, I would have more of them - a lot more. I never go anywhere without a thermometer, a gargle, a raincoat and a parachute. If I had it to do over, I would travel lighter.
It may be too late to unteach an old dog old tricks, but perhaps a word from the unwise may be of benefit to a coming generation. It may help them to fall into some of the pitfalls I have avoided.
If I had my life to live over, I would pay less attention to people who teach tension. In a world of specialization we naturally have a superabundance of individuals who cry at us to be serious about their individual specialty. They tell us we must learn Latin or History; otherwise we will be disgraced and ruined and flunked and failed. After a dozen or so of these protagonists have worked on a young mind, they are apt to leave it in hard knots for life. I wish they had sold me Latin and History as a lark.
I would seek out more teachers who inspire relaxation and fun. I had a few of them, fortunately, and I figure it was they who kept me from going entirely to the dogs. From them I learned how to gather what few scraggly daisies I have gathered along life's cindery pathway.
If I had my life to live over, I would start barefooted a little earlier in the spring and stay that way a little later in the fall. I would play hooky more. I would shoot more paper wads at my teachers. I would have more dogs. I would keep later hours. I'd have more sweethearts. I would fish more. I would go to more circuses. I would go to more dances. I would ride on more merry-go-rounds. I would be carefree as long as I could, or at least until I got some care- instead of having my cares in advance.
More errors are made solemnly than in fun. The rubs of family life come in moments of intense seriousness rather that in moments of light-heartedness. If nations - to magnify my point - declared international carnivals instead of international war, how much better that would be!
G.K. Chesterton once said, "A characteristic of the great saints is their power of levity. Angels can fly because they can take themselves lightly. One 'settles down' into a sort of selfish seriousness; but one has to rise to a gay self-forgetfulness. A man falls into a 'brown study'; he reaches up at a blue sky."
In a world in which practically everybody else seems to be consecrated to the gravity of the situation, I would rise to glorify the levity of the situation. For I agree with Will Durant that "gaiety is wiser than wisdom."
I doubt, however, that I'll do much damage with my creed. The opposition is too strong. There are too many serious people trying to get everybody else to be too darned serious.
Don Herold, Reader's Digest, October 1953”
😕
El hecho de que no sea un poema, ni sea de Borges, tampoco le resta poder al punto de reflexión vital que presenta el autor. Así que, quedándome con la esencia, aquí va mi versión, que total, una más ya no va a hacer daño (¿he dicho que también se le atribuyó a Nadine Stair en el 1975? ¿donde se añadió eso del hombre de 85 años?)
“Si pudiera vivir mi vida de nuevo, cometería más errores.
Sería más tonto de lo que he sido, no por estupidez, si no por tomarme menos cosas en serio.
Me relajaría. Me arriesgaría más. Tal vez tendría más problemas reales, pero seguro que menos imaginarios.
Si pudiera vivir mi vida de nuevo, empezaría a andar descalzo antes de primavera y seguiría así hasta bien entrado el otoño.
Tendría más perros, subiría más montañas y nadaría más ríos.
Iría a más bailes y robaría más besos.
Buscaría más maestros que inspiren relajación y diversión, e ignoraría a todos los que venden confrontación, los que nos gritan que nos tomemos en serio su verdad.
Hay demasiada gente seria intentando que todos los demás nos tomemos demasiado en serio.
En un mundo en el que prácticamente todos parecen consagrados a la gravedad de la situación, yo me elevaría para glorificar la ligereza de esta. Porque estoy de acuerdo con Will Durant en que "la alegría es más sabia que la sabiduría".
Si pudiera vivir mi vida de nuevo, recogería más margaritas.”
ÓSCAR julio del 2026